Colombia: la historia de CRAN

Por Nathan Hayes

foto 3Como muchos de ustedes saben, parte de este viaje incluía mis raíces Colombianas y de alguna manera reconectarme con ellas. Muchos amigos y familiares me hacían muchas preguntas sobre mi herencia biológica, y me preguntaban si, de alguna manera, la razón de mi viaje era encontrar a mis padres biológicos. Saben, honestamente no estaba seguro de lo que iba a pasar, o si era eso lo que yo realmente quería en ese punto de mi vida. No pude contestar a esa pregunta hasta que llegué a Colombia  y dejé que el universo me  guiara hacia el cierre de este capítulo de mi vida.

CRAN es el sitio donde yo pasé los primeros 4 meses de mi vida antes de ser adoptado. Yo había encontrado alguna información sobre la Fundación en varios documentos  en Carolina del Norte. Cuando  llegué a Bogotá, nuestra anfitriona de ”airbnb” (que hoy es una buena amiga) contactó a CRAN en mi nombre para ver si podíamos ir a visitarlos y de paso hacer una donación a la Fundación. Cual sería mi sorpresa cuando me dijeron que la fundadora quería entrevistarse conmigo personalmente.

Viajamos a través de la ciudad hasta un pequeño barrio en el norte de Bogotá. Cuando llegamos empecé a experimentar el sentido de paz, calma y espiritualidad que me acompañó durante toda la visita. Nos saludó el guardia de seguridad y nos acompañó a encontrarnos con una de las coordinadoras. Ella nos llevó hasta un cuarto pequeño con las paredes cubiertas de fotografías de niños que habían sido adoptados y nos ofreció café mientras esperábamos a la fundadora.

Después de unos pocos minutos entró una señora de pelo blanco y se sentó con nosotros. Ella me hizo muchas preguntas sobre mi vida. Había en sus ojos una expresión de satisfacción, tal vez, la sensación de encontrarse frente a uno de los niños que ella había ayudado, y ya hecho hombre, le recordaba cuál es el motivo de lo que hace. Ella lleva en CRAN 38 años y había algo en ella como de la Madre Teresa ¡fue increíble!  Yo sentí un profundo respeto por su infatigable trabajo para mejorar la vida de los niños colombianos.

foto 2A medida que hablábamos comencé a sentir el sentido de cierre que había buscado por 32 años. Empecé a sentirme completo. Es difícil de explicar, pero en ese momento me di cuenta de que no regresé a Colombia para encontrar a mis parientes biológicos. Fui a conocer a la gente que me cuidó cuando yo era como los niños que veía ahí. Regresé para mostrarles a estos niños que ellos pueden llegar a ser gente increíble, que pueden hacer cosas maravillosas, y que no hay límites en lo que puedan lograr. Si me pasó a mí, les puede pasar a ellos.

Después de nuestra charla su asistente nos llevó a hacer una visita del lugar que está situado en esas hermosas colinas en el norte de Bogotá. Vimos todas las diferentes áreas y conocimos a muchos de los niños.