‘Todo niño necesita que alguien esté loco por él’, Jesús Palacios

[Publicado originalmente en el diario El Tiempo el 18 de enero de 2017]

Por: NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ

En Colombia, y de acuerdo con datos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), hay 11.000 niños que están esperando ser adoptados. De estos, 4.325 son considerados de difícil adopción, porque están entre los 8 y los 17 años de edad, tienen algún tipo de discapacidad o hacen parte de un grupo familiar.

Este no es un problema menor, pues además de que la mayoría de estos niños han crecido en condiciones adversas, también deben enfrentar el paso del tiempo; saben que mientras más permanezcan en la institución, sus posibilidades de adopción se reducen, y eso puede acarrearles mayores secuelas psicológicas por la falta de una familia.

Con el objetivo de dar más luces sobre este fenómeno, y aportar posibles soluciones, distintas organizaciones dedicadas a la adopción, como el Centro para el Reintegro y la Adopción del Niño (Cran), recientemente llevaron a cabo en Bogotá el primer Congreso Latinoamericano de Adopción. Al evento, que contó con la colaboración de la Red Latinoamericana de Cooperación en el Ámbito de la Adopción, asistió como invitado el español Jesús Palacios, doctor en Psicología de la Universidad de Barcelona y profesor de la Universidad de Sevilla, donde ha desarrollado toda su vida académica y profesional.

Palacios, reconocido experto en temas como el maltrato y las medidas eficaces de protección infantil y en el desarrollo de instrumentos profesionales para la toma de decisiones para el trabajo con la infancia, compartió su experiencia con defensores de familia colombianos en una serie de talleres y con los asistentes al congreso. EL TIEMPO habló con él.

¿En qué está la adopción en el mundo? ¿Aumenta o disminuye?

La tendencia es claramente hacia la disminución, muy particularmente en adopción internacional. Somos muchos los países, incluida España, donde la adopción había tenido un aumento rápido y mantenido durante muchos años, pero a partir del 2005 se produjo una estabilización y luego una caída en picada de las cifras de adopción en el mundo. Estamos ante una situación donde, habiendo probablemente la misma cantidad de niños que pueden ser adoptados, el número de los que son adoptados ha ido disminuyendo.

¿Hay números?

Los trabajos disponibles sobre este tema a nivel global indican que podemos haber pasado de 150.000 a 60.000 adopciones internacionales, un salto muy notable.

¿A qué se debe la disminución?

A cambios en las políticas de los países de origen más que a una reducción en el número de familias europeas a las que les gustaría adoptar. La ley dice que la adopción internacional debe ser subsidiaria y el argumento oficial, pero siempre muy difícil de comprobar, es que estos países han aumentado mucho la adopción nacional. De China, por ejemplo, durante muchos años y como consecuencia de la política del hijo único y de la preferencia de las familias porque ese hijo fuera varón, salían decenas de miles de niñas muy pequeñas en adopción internacional, de las cuales, en España, recibíamos cada año unas 2.600, pero en el último año solo recibimos 400. Si es verdad que están siendo adoptadas por familias chinas sería maravilloso, pero no lo sabemos.

¿Cuáles son los países que más niños dan en adopción internacional?

Las regiones, en su orden, son Asia, fundamentalmente China; le siguen Europa del Este, el conjunto de América Latina y el Caribe, y África, aunque algunos países de ese continente tienen números bajos, pues en ellos predomina el islam, que prohíbe la adopción.

¿Por qué los países europeos van hasta allá adoptar?

En muchas legislaciones europeas la adopción nacional prácticamente no existe, porque las políticas sociales evitan que los niños sean separados de sus familias y, además, hay hogares alternativos, en situaciones que llamamos de acogimiento familiar. Son figuras parecidas a la adopción, pero que no implican la afiliación jurídica en sentido estricto. La otra razón, y afortunadamente va disminuyendo cada vez más, es que por esta vía se tenía más fácilmente acceso a la adopción de niños pequeños. Esto se debe a que si una pareja quiere, pero no puede tener un hijo biológico, su primer pensamiento es un niño que se parezca lo más posible al que ellos no han podido tener.

En la actualidad eso ha ido desapareciendo, porque la mayoría de los niños adoptables en el mundo están por encima de los 5 o 6 años. En estos casos, las personas no solo están adoptando a un niño, sino a una historia, a una identidad, a alguien que ya tiene una cierta construcción.

¿Cuáles son los retos que enfrentan los niños que pasan mucho tiempo en instituciones?

Son retos bien diferentes a los de la adopción de un bebé. Basta con imaginar que si a mí me hubieran situado en China con cinco meses hoy en día hablaría un chino muy fluido. Si me situasen en el mismo país con ocho años, probablemente mi dominio del idioma estaría muy limitado. Lo mismo ocurre con tantas otras cosas. Lo que vivimos en los primeros meses y años nos marca mucho y los niños que son adoptados más grandes llegan con experiencias negativas adversas. Cuando la institucionalización se prolonga en el tiempo, deja de ser una medida transitoria y supone que los niños van a crecer en un ambiente que no es el previsto para nuestra especie, que necesita de una o dos referencias familiares estables. En una frase: cada niño necesita que alguien esté loco por él y que esté dispuesto a hacer cualquier cosa por su bienestar.

¿Y el caso de los niños adoptados internacionalmente?

La adopción, sea nacional o internacional, es una medida de protección que tiene clarísimas ventajas: es permanente, estable y buscada. Nadie va a la adopción forzado, al contrario, las personas que quieren adoptar tienen que pasar por una serie de filtros sociales y psicológicos; los niños adoptados se encuentran con padres que llevan mucho tiempo esperando y con una gran capacidad para dar amor. El idioma y las costumbres pueden dificultar la integración en la familia y basta con que el niño sea más moreno que sus compañeros para que sea ‘el negrito’, con que sus ojos sean más rasgados para que sea ‘la chinita’. Basta con que se sepa que son adoptados para que reciban comentarios hirientes. Con frecuencia estos niños van a tener problemas académicos.

¿Por qué razones la gente adopta hoy en día?

La fundamental ha sido y sigue siendo la infertilidad. La otra vía es la de personas que ya han tenido hijos, pero que quieren contribuir a orientar la vida de niños que necesitan familia, y este número de casos ha ido en aumento.

¿Qué sabe del estado de la adopción en Colombia?

Para Europa, Colombia es un país prestigiado y reconocido por mandar expedientes muy bien documentados de los niños que da en adopción, los cuales permiten entender el pasado de esos pequeños y sus posibles vínculos o contactos. La mayor parte de los niños colombianos que han sido adoptados en Europa son más bien mayorcitos, de entre 5 y 6 años, y en el país el sistema de protección de infancia tiene retos muy parecidos a los de otras naciones, como tener demasiados niños en instituciones por mucho tiempo y ellos deben ser adoptados lo antes posible, para evitar que “envejezcan” en el sistema.

¿Qué hacer, entonces, para evitar esa situación?

Por este motivo en muchos países europeos se ha ido llegando a la figura de la adopción abierta, que permite que el niño sea adoptado, pero al mismo tiempo mantenga contactos con su madre. El concepto de adopción que prima todavía en la mayor parte de los países adoptar significa romper para siempre el contacto y la conexión con la familia biológica, y hay casos en los que esto no es lo adecuado o lo aceptable.

¿Cuáles han sido los resultados de la adopción abierta?

En países que tienen una larga tradición de adopción abierta, que son en gran parte los de habla inglesa, la valoración es claramente positiva. Al principio había miedo de si estos niños iban a crecer con problemas de identidad, sin saber muy bien quiénes eran realmente sus padres, por ejemplo. La investigación demuestra que mientras las relaciones de los adultos sean adecuadas, la adopción abierta es una buena fórmula. En protección infantil, el modelo de talla única no existe, porque el modelo que es beneficioso para un niño puede que no lo sea para otro.

En Colombia el sistema de adopción tiene buena parte de su responsabilidad sobre el Estado, pero también hay otras privadas. ¿Qué modelo es adecuado?

El modelo colombiano, que encontramos en muchos países, es bueno. Probablemente el estadounidense es siempre el peor, porque allá el concepto de lo privado tiene demasiado peso y existe lo que llamamos adopciones independientes, sin control del organismo público. A mí me parece que es esencial que haya un organismo que asuma la responsabilidad última y que sea potente desde el punto de vista institucional.

¿Existe alguna edad para que el niño sepa que es adoptado?

Esa edad es siempre lo antes posible. Eso significa, para un niño que ha sido adoptado cuando era recién nacido, que antes de los dos años en algún momento la palabra adopción debe haber aparecido en el lenguaje de la familia, no pretendiendo que ese bebé entienda qué es la adopción, sino que vaya aprendiendo que él es adoptado y que eso significa que nació en una familia y que ahora está creciendo en otra de la que será miembro para siempre. Para un niño de 11 años, eso es una historia de primera comunión: él quiere saber más, quiere saber por qué, qué les pasaba a sus padres, dónde están, si pagaron o no pagaron, si tuvieron que ir a juzgado o no, si tienen hermanos o no. El problema para los padres es saber cómo ir ampliando la información.

Colombia está viviendo el debate mundial de la adopción homoparental. ¿Cuál es su opinión frente a este tema?

Si la pregunta es si tienen las parejas homosexuales derecho a adoptar, la respuesta es no. Y ni las heterosexuales lo tienen, nadie tiene derecho a adoptar. El que tiene derecho a ser adoptado es el niño; él es quien debe ser acogido por alguien que pueda garantizar estabilidad, permanencia, afecto y calidad en las relaciones. Ese alguien puede ser perfectamente una pareja heterosexual, una persona sola o una pareja homosexual. La sociedad ha dejado de ser monolítica en cuanto a las formas de familia; hay mucha investigación sobre las adopciones por parte de parejas del mismo sexo y ninguna ha logrado demostrar perjuicios como que van a crecer como homosexuales, con problemas de identidad de género o con mayor riesgo de ser abusados sexualmente. Nada de eso va a ser verdad; el abusador sexual típico es heterosexual.


Así está la adopción en Colombia

Según cifras reveladas por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en Colombia actualmente existen 112.504 menores atendidos por esta institución, de los cuales 25.056 se encuentran en centros de protección y hogares sustitutos.

Asimismo 14.914 menores han sido declarados en vulneración de derechos, 6.367 en adoptabilidad y 3.775 dentro de tiempos legales para definir su situación jurídica. Además, se calcula que cada mes ingresan 2.000 niños más al sistema. Según el ICBF como consecuencia del posconflicto se espera que la cifra aumente.

Por otro lado, de acuerdo con la entidad, desde el 2010, un total de 6.610 personas (solteros y a parejas ubicados tanto en el país como en el exterior) han solicitado adoptar niños en Colombia. En total, fueron aprobados 3.433 trámites. Entre las parejas residentes en Colombia, en los últimos seis años y medio 1.784 familias solicitaron la adopción. El trámite les fue aprobado a 1.449.