“Todo en CRAN es una lección valiosa”

Una tarde, alguien muy importante para mí, me preguntó cómo me he sentido en este tiempo que he trabajado en CRAN.  Entonces le contesté:

Estoy muy feliz de haberme dejado atrapar por la idea de trabajar en la Fundación. El clima emocional de nuestro trabajo es genial, te llena de energía, incluso en aquellos días en los que no has tenido un buen día. Todas las mañanas, para poder llegar a mi oficina, tengo que “atravesar” a todos estos niños recibiéndote con abrazos, regalos y sus increíbles risas que te hacen sonreír en cualquier momento. Algunos me dicen “Joche” y, gracias a eso, mis compañeros también me lo dicen. Debo confesar que el apodo me encanta, pues saca fácilmente mi niño interior y me puedo conectar con los chiquitines de manera automática.

Sentirme escuchado como profesional y como persona, es otro de los grandes regalos que he recibido en CRAN. Mis locuras son escuchadas y mis propuestas no mueren en un “interesante” o “lo estudiarmos”. Al contrario, siguen vivas y fuertes con un “adelante, acá te apoyamos en lo que necesites”. Me fascina sentirme reconocido como profesional valioso y sentir que estoy haciendo eso para lo que estudié.

El trabajo con los padres adoptantes ha sido un verdadero reto, en el que he encontrado mis límites y mi creatividad, que mezclados, han dado un excelente resultado de crecimiento personal y profesional. No hay nada que pase en CRAN que no te deje una lección valiosa.

A veces los niños me han puesto a prueba, me han hecho conectarme con partes de mi interior que no conocía, me han sacado lágrimas maestras y sonrisas poderosas que me hacen doler las mejillas. Me han regalado frases que ahora están anotadas en mi diario personal y me han hecho vivir historias que ya hacen parte de mi hall de la fama de mis anécdotas preferidas.

Le doy gracias a CRAN por darme la oportunidad de demostrarme a mí mismo de qué estoy hecho.

José Alonso Peña Herrera

Psicólogo CRAN